viernes, 16 de mayo de 2014

''¿No es un consejo admirable?''

-En eso estoy conforme -dijo Andrés-. La voluntad, el deseo de vivir, es tan fuerte en el animal como en el hombre. En el hombre es mayor la comprensión. A más comprender, corresponde menos desear. Esto es lógico, y además se comprueba en la realidad. La apetencia por conocer se despierta en los individuos que aparecen al final de una evolución, cuando el instinto de vivir languidece. El hombre, cuya necesidad es conocer, es como la mariposa que rompe la crisálida para morir. El individuo sano, vivo, fuerte, no ve las cosas como son, porque no le conviene. Está dentro de una alucinación. Don Quijote, a quien Cervantes quiso dar un sentido negativo, es un símbolo de la afirmación de la vida. Don Quijote vive más que todas las personas cuerdas que le rodean, vive más y con más intensidad que los otros. El individuo o el pueblo que quiere vivir se envuelve en nubes como los antiguos dioses cuando se aparecían a los mortales. El instinto vital necesita de la ficción para afirmarse. La ciencia entonces, el instinto de crítica, el instinto de averiguación, debe encontrar una verdad: la cantidad de mentira que se necesita para la vida. ¿Se ríe usted?
- Sí, me río, porque eso que tú expones con palabras del día está dicho nada menos que en la Biblia.
- ¡Bah!
- Sí, en el Génesis. Tú habrás leído que en el centro del Paraíso había dos árboles: el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida era inmenso, frondoso y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad. El árbol de la ciencia no se dice cómo era; probablemente sería mezquino y triste. ¿Y tú sabes lo que le dijo Dios a Adán?
- No recuerdo, la verdad.
- Pues al tenerlo a Adán delante, le dijo: Puedes comer todos los frutos del jardín; pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas ese fruto morirás de muerte. Y Dios, seguramente, añadió: Comed del árbol de la vida, sed bestias, sed cerdos, sed egoístas, revolcaos por el suelo alegremente; pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá. ¿No es un consejo admirable?

El árbol de la ciencia - Pío Baroja

Elisabeth Bathory

Elisabeth Bathory o Erzsébet Báthory, nacida en Hungría el 7 de agosto de 1560, pertenecía a una de las familias más pudientes de su país en aquella época. De hecho, su tío materno era Esteban Bathory, príncipe de Transilvania y rey polaco entre 1575 y 1586. Ha pasado a la historia por haber sido acusada y condenada de ser responsable de una serie de crímenes motivados por su obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de ''la Condesa Sangrienta''. Erzsébet tiene el récord Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad, con 630 muertes a sus espaldas.

Se casó con el conde Fernec de Hungría y subió al trono como condesa de Ecsed, lo que la puso en un rango social extremadamente alto y le otorgó una riqueza desmesurada. A Fernec le llamaban "el Caballero Negro" por las atrocidades que cometía con absoluta fiereza en batalla. Según la leyenda, un día en el que el conde no se hallaba en el castillo, pues estaba combatiendo, Erzsébet le dio un fuerte golpe a una de las doncellas que se encontraba con ella, la cual le estaba peinando el cabello. Al golpearla, comenzó a brotar sangre de la nariz de la joven. La sangre cayó sobre la mano de la condesa, la cual vio maravillada que el lugar manchado por la sangre había rejuvenecido. A partir de ahí, comenzaron todas sus atrocidades. Mataba doncellas y las desangraba, para luego utilizar su sangre para no envejecer, incluso recurriendo a atreverse a matar a algunas jóvenes pertenecientes a la nobleza. Su cómplice en estos asesinatos era su mayordomo. Finalmente, la acabaron descubriendo al hallar todos los cuerpos mal escondidos, enterrados en lugares insensatos. Condenaron a la condesa a permanecer hasta su muerte dentro de una mazmorra, a la cual se le sellaron la puerta y las ventanas, dejando solo un pequeño hueco para pasarle la comida. Así murió ''la Condesa Sangrienta'', tras años de encierro, pero aso sí, manteniendo su juventud.

Fue la que inspiró a las futuras leyendas de vampiros, pues, también como comentan algunos, en los últimos años de asesinatos, ya mordía directamente a sus víctimas en cualquier zona de su cuerpo. Ha sido protagonista de muchísimas novelas y ensayos, apareciendo incluso como vampiresa en ''Drácula, el no muerto'' (2009), la secuela oficial de ''Drácula'', adoptando el comportamiento sádico de su leyenda.



viernes, 29 de noviembre de 2013

''One day, three autumns''

''Un día, tres otoños''. Un proverbio chino para referirte a lo lento que pasa el tiempo cuando se echa mucho de menos a alguien. 
El sentimiento de saber que se ha ido y que no va a volver. El tiempo pasa lento, como si realmente se hubiese detenido... El aire se nota denso, pesado... Y nuestra existencia, al contrario de lo anterior, extremada y espeluznantemente efímera. Nuestro alrededor nos parece indiferente, como si no tuviera nada que ver con nosotros. Porque en ese instante en el que lo recuerdas, tan solo echas de menos a esa persona que ya no está. Sientes la impotencia. Sientes las ganas de que el tiempo retroceda. 
Y lo que más duele es el saber que ya no podrás verle nunca más.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Desobedientes.

Desobedientes. Personas que rompen el esquema intangible que nos persigue en nuestro día a día. Mentes anónimas, en ebullición, llenas de actividad, que se niegan a aceptar lo que ven. Mentes que se entremezclan con el resto, en un mundo monótono, prácticamente en blanco y negro, con personas incapaces de abrir sus mentes y sus corazones a algo diferente. Incapaces de aceptar. Incapaces de apreciar.
Desobedientes. En sus planes no está el seguir esta tiranía que la sociedad misma se ha impuesto. Unas normas que no están escritas en un papel, que no tienen un cuerpo físico, pero están ahí. Han sido implantadas, y no están dispuestas a moverse. Unas normas que dicen que algo que es diferente es malo, merecedor de desprecio. ¿No es acaso más despreciable el hecho de ser incapaz de entender a otros?
Desobedientes. Personas que no van a callarse lo que piensan, y no van a quedarse sentadas esperando a que les arrebaten lo que quieren. Personas con unos principios, de esos que, como a veces se escucha, no quedan hoy en día. Gente que acepta las diferencias. Gente que entiende qué es la moral y que, a diferencia de una sociedad cada vez más insensibilizada, son capaces de ponerse en el lugar del otro. 

Si ayudas a alguien, que no sea para 'presumir' de lo 'buena persona' que eres. Si criticas algo, primero intenta saber algunas cosas sobre eso. Si vas a juzgar a alguien, primero intenta saber algo sobre su vida; tal vez, una vez las palabras hayan salido de tu boca, te arrepientas luego. Y, si das más importancia al envoltorio que al interior, tal vez deberías replantearte el mirar hacia lo que hay dentro de tu corazón... posiblemente no tenga muy buena pinta.

-Qué bonito es cuando alguien acepta a otro, sin importar las diferencias.

sábado, 21 de septiembre de 2013

And run, fly away, don't look back,
they don't understand you at all,
they left you alone in the dark
where nobody could see your light.
Do you dare to cross the door?
Do you dare to come with me,
to the place where we belong?

viernes, 6 de septiembre de 2013

  • ''Las personas viven sus vidas atados a lo que ellos consideran como verdadero y correcto. Así es como definen la realidad. Pero ¿Qué significa la verdad o lo correcto? son conceptos vagos, su realidad puede ser solamente una ilusión si consideramos que viven en su propio mundo con sus propias creencias ¿No crees?"

lunes, 26 de agosto de 2013

<<Así, mientras una contaba sus penas, la otra lloraba con tal desconsuelo como si quisiese deshacerse en lágrimas, hasta que el halcón le suplicó que parase de llorar y, con un suspiro, empezó su relato como sigue:
-Yo nací, ¡maldito sea el día!, en una roca de mármol gris y fui cuidada con tal ternura, que nada me causó trastorno; y no supe lo que significaba la adversidad hasta que pude elevarme muy alto en el firmamento. Cerca de mí vivía un halcón peregrino macho que parecía la nobleza personificada, aunque estaba lleno de perfidia y traición. Se recubría de modales modestos, del color de la honradez, de una gran atención y deseo de complacer, hasta tal punto que nadie hubiese podido pensar que todo era simulación: tan a fondo estaba impregnado con estos falsos colores. De la misma forma que una serpiente se esconde entre las flores esperando el momento de atacar, igual lo hizo este hipócrita, éste no va más de los enamorados, siendo exageradamente galante y cortés, manteniendo la apariencia de atención que suele acompañar a un amor noble. Al igual que la superficie de un sepulcro es hermosa, y en el interior un cadáver descomponiéndose, lo mismo pasaba con este hipócrita: ardiente por fuera, glacial por dentro. Llevó su pérfida hasta tal extremo que, excepto el diablo, nadie sabía lo que pretendía conseguir.>>

Fragmento de ''Cuentos de Canterbury'' - Geoffrey Chaucer